Desde los salones de billar de Manila hasta su gran triunfo en Estados Unidos bajo el nombre de César Morales, Efren Reyes ayudó a poner el pool filipino en el mapa mundial. Esta semana, el torneo que lleva su nombre trae ese legado a Makati.
Antes de que buena parte del mundo del pool estadounidense conociera a Efren Reyes, conoció a César Morales.
Con ese nombre compitió en el Red’s Nine-Ball Open de 1985, en Houston, Texas, donde se coronó campeón frente a varios de los mejores jugadores de la época. Un desconocido había llegado desde Filipinas para vencer a las grandes figuras en su propia casa.
Aquella historia se convirtió en una de las anécdotas legendarias del pool. Detrás de ese nombre prestado había un jugador que se había formado a miles de kilómetros de allí, en los salones de billar de Manila.
Más de cuatro décadas después, su verdadero nombre encabeza una competencia internacional por equipos en su país natal. Para entender por qué, hay que mirar más allá de los trofeos y reconocer lo que sus triunfos significaron para el pool filipino.
Del salón de billar al orgullo de todo un país
Reyes aprendió a jugar en el salón de billar de su tío, en Manila. De niño, se subía a cajas de bebidas para alcanzar la mesa y practicaba antes de que llegaran los clientes y después del cierre. A veces, aquella mesa era tanto su escuela como su cama.
Creció en un ambiente donde se competía fuerte y las partidas podían servir para ganarse la vida. Su talento se fue formando durante horas de práctica, observando a sus rivales y buscando soluciones bajo presión.
De ese mundo salió Reyes para convertirse en una figura reconocida mucho más allá de Filipinas. Su triunfo en el Campeonato Mundial de Pool de 1999, en Cardiff, marcó un antes y un después: los filipinos siguieron la transmisión por televisión hasta altas horas de la noche para ver a uno de los suyos conquistar el título lejos de casa.
Esa victoria ayudó a cambiar la manera de ver el billar en su país. Un juego que muchos relacionaban con apuestas y salones de billar se convirtió en motivo de orgullo deportivo nacional. Reyes pasó a ser un nombre conocido en todos los hogares, y su sencillez mantuvo intacta la conexión con quienes lo veían como su campeón.

El hombre que Estados Unidos conoció como César Morales
La victoria en Houston ya había dado una muestra del gran nivel que se estaba formando en Filipinas.
Reyes no era el único filipino que llevaba ese talento al exterior. José Parica también fue uno de los pioneros del pool de su país en la escena internacional. Pero la llegada de César Morales dejó una huella especial entre los aficionados estadounidenses: era su primer encuentro con el jugador que el mundo terminaría conociendo como El Mago.
El nombre ocultaba su identidad, pero su juego pronto hizo imposible que pasara desapercibido.
Los triunfos en Estados Unidos continuaron, incluido el título del US Open en 1994. Reyes demostró que lo de Houston era apenas el comienzo de una carrera que pondría a prueba el dominio de las grandes figuras.
Para el pool filipino, esas victorias mostraron al mundo el enorme talento de jugadores que ya competían con gran exigencia en su país. Desde entonces, los filipinos se convirtieron en rivales a quienes estudiar, respetar y enfrentar para medir el propio nivel.
Lo que hizo especial a El Mago
La admiración por Reyes siempre ha tenido tanto que ver con su manera de jugar como con sus títulos.
Su experiencia en pool de rotación y billar de carambola le permitió desarrollar una comprensión extraordinaria de los ángulos, las bandas y el recorrido de la bola blanca. Donde otros veían pocas opciones, Reyes encontraba una jugada capaz de cambiar por completo la situación de la mesa.
Esa creatividad también brilló en otras modalidades. Tras llegar a Estados Unidos, se convirtió en un extraordinario jugador de one pocket, una modalidad en la que cada jugador debe embocar sus bolas en una única tronera asignada. Allí aplicó su ingenio a un juego que exige paciencia, precisión y la capacidad de encontrar oportunidades en posiciones difíciles.
El apodo de «El Mago» resume lo que se siente al verlo jugar: la impresión de que ha descubierto algo que todos los demás pasaron por alto.
Por eso, su influencia va mucho más allá de una lista de títulos. Reyes les dio a jugadores y aficionados nuevas razones para observar el billar con atención y disfrutar tanto de un escape o una defensa bien calculada como de una embocada espectacular.

Una dupla que hizo historia en el pool filipino
Reyes también compartió algunos de sus momentos más grandes con Francisco «Django» Bustamante. Sus triunfos en la Copa del Mundo de Pool de 2006 y 2009 los convirtieron en una dupla emblemática de Filipinas.
El segundo título llegó frente a los alemanes Ralf Souquet y Thorsten Hohmann. Esta semana, Bustamante y Souquet vuelven a estar en lados opuestos, ahora como capitanes en la Copa Reyes.
Esa historia compartida conecta a distintas generaciones. Bustamante lidera un equipo de Asia integrado por Carlo Biado, AJ Manas y Duong Quoc Hoang, junto con los debutantes Robbie Capito y Albert Januarta. Souquet, por su parte, asume por primera vez la capitanía del equipo del Resto del Mundo.
Los jugadores que compiten hoy tienen sus propias carreras y metas. Este torneo les ofrece un escenario común que rinde homenaje a una de las figuras que ayudaron a convertir a Filipinas en una potencia del billar.
El próximo capítulo se escribe en Makati
La Copa Reyes nació en 2024, en alianza con Puyat Sports, y llevó una competencia internacional por equipos al país donde se formó la leyenda que le da nombre.
Asia ganó la primera edición frente a Europa y retuvo el trofeo en 2025, cuando sus rivales pasaron a representar al Resto del Mundo. Del 15 al 18 de octubre, en el Coliseo de Makati, buscará su tercer título consecutivo.
Para el público local, el nombre de Reyes evoca mucho más que las dos primeras ediciones del torneo. Recuerda al jugador que salió de los salones de billar de Manila, llegó a Estados Unidos con otro nombre, se convirtió en campeón mundial y ayudó a transformar el talento filipino en la mesa en un motivo de orgullo nacional.
La Roobet Reyes Cup 2026 se disputará del 15 al 18 de octubre en el Coliseo de Makati, Filipinas. Puedes comprar tus entradas para vivirla en persona o seguir los partidos por WNT TV, en los territorios donde esté disponible, y por los canales internacionales que transmitirán el evento. En Estados Unidos también podrá verse por ESPN+ a través de la aplicación de ESPN.
